Trauma Center

Trauma Center es una serie de juegos de Atlus (muy reconocidos por sus juegos de rol y estrategia con diseños animé, y las sagas Shin Megami Tensei y Persona) que se enmarcan en el género de las novelas visuales (un género muy popular en Japón cuya jugabilidad se remite a elecciones en determinadas situaciones) y simulación de operaciones quirúrgicas.

Con una base tan original este juego ya lleva 4 versiones que se reparten entre las consolas Nintendo Wii y Nintendo DS. Esto se debe, principalmente al aprovechamiento de las capacidades únicas de control de las dos consolas de Nintendo.

El primer juego, Under the Knife, fue lanzado para Nintendo DS en Junio de 2005 e introducía a Derek Stiles y Angela Thompson. En sus aventuras debíamos utilizar diferentes elementos quirúrgicos para operar a los pacientes y cometer los menos errores, tomando en cuenta las instrucciones que debíamos practicar previamente para utilizar correctamente cada instrumento.

En base al tiempo y errores que cometamos, seremos rankeados tras cada operación y eso nos permitirá continuar avanzando en las diferentes “misiones” que implican salvar la vida de diferentes pacientes en condiciones muy distintas.

El juego tuvo una nueva versión, para Nintendo Wii, llamada Second Opinion, que adaptaba los controles al Wii Moto y al Nunchaku, llevando la experiencia a un grado aún mayor de interacción.

Second Opinion tuvo una buena aceptación y se creo una secuela para Wii, llamada New Blood, que comenzó a hacer decaer la popularidad del título, dado que repetia esquemas y el factor sorpresa ya no tenía efecto.

Finalmente salió la cuarta entrega, hasta el momento, llamada Under the Knife 2, que volvía a tener como personajes principales a Derek y Angela y agregaba algunas nuevas herramientas, dándole un soplo de aire fresco a la mecánica del juego.

Historias con personajes animé, operaciones al mejor estilo Dr. House. Trauma Center es una idea original cuyas versiones, vistas en singular, ofrecen un alto grado de entretenimiento. En grandes dosis puede resultar monótono pero nunca deja de ser un reto.

Vía: Atlus

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