Historia de las consolas 3: Coleco Telstar, y de a poco comenzó la diversidad

En 1975 comienza la historia de una de las esas consolas que vistas en retrospectiva parecen inservibles, pero que en realidad abrieron el camino al mundo que hoy nos fascina.

Y es que en las 14 diferentes versiones de la Coleco Telstar tenemos el gérmen de lo que vendría después, las versiones mejoradas de las consolas, la PSone, la DS Lite, todas aquellas que seguían ofreciendo lo mismo, pero con un toque nuevo que valía la pena adquirir.

Hablamos de una época en la que lo único que se ofrecía en materia de juegos era el Pong, ese juego mítico del que nuestros padres se jactan de haber hecho colas para jugarlos, dos paletas, una pelota. Magia.

Debido a las restricciones para almacenar los datos, cada Colecto Telstar tenía uno o varios juegos diferentes en sus versiones, y gracias al chip AY-3-8500 (desarrollado por la empresa GI pero cuyos derechos fueron adquiridos por Ralph Baer), las variantes permitían leves modificaciones.

Es así como vemos por primera vez, en el modelo 6040 de 1976, las variaciones del Pong en acción: hockey, handball, tenis. Obviamente que era versiones que hacían un uso diferente de los mismos conceptos, pero vamos. A quién se le ocurrió primero.

Entre 1976 y 1978 se desarrollaron 14 Coleco Telstar diferentes algunas con mayor éxito que otras.

Uno de los modelos más populares, de 1978 la Coleco Telstar Marksman, utilizaba un chip mejorado llamado AY-3-8512 y ofrecía juegos a color y una pistola de luz y un volante. Claro que el sistema de puntería era muy precario, pero era la primera vez que disparábamos un arma de juguete y había un efecto.

Los primeros pasos en el mundo de la tecnología, hasta la aparición de los gráficos como los reconocemos hoy en día, siempre fueron extraños y vistos como absurdos por los contemporáneos. Pero algunos tenían fe en esas nuevas técnicas y el resultado podemos apreciarlo hoy en día.

Vía: Gamefilia